Seguramente el título de este artículo sea un tanto drástico pero los que habéis visto los dos primeros episodios de American Horror Story posiblemente me podréis dar la razón en lo respectivo a que el contenido erótico de este estreno es desmesurado, o cuanto menos exagerado en comparación con el promocionado ambiente de terror. La reciente creación para FX de Ryan Murphy y Brad Falchuk (ambos creadores de Nip/Tuck y Glee, aunque si de algo recuerdo a Murphy es por la estupenda Popular), más que una historia de miedo es una producción erótica (en todos los sentidos) remezclada con las ilusiones y confusiones propias de ciertas cintas de terror psicológico, con mayor o menor atino dependiendo de los gustos y que produce o no inquietudes en el espectador según su sensibilidad hacia ciertos contenidos. Pero de horror, nada.
Pero que no inspire ningún miedo, al menos de momento, no significa no haya que confiar en ella. Que una serie de estreno ya te tenga atado a ella prácticamente desde su concepción ya es un claro signo de triunfo, aunque sea este exclusivamente publicitario. A pesar de que la premisa de AHS ocasionara recelo y escepticismo, a medida que fueron anunciándose los actores que iban a formar parte de ella y, posteriormente, iban publicándose los vídeos promocionales que apenas mostraban nada, se ha ido generando entre las masas seriéfilas virtuales (a falta de un apelativo más cariñoso) un gran interés y expectación por lo que Murphy tenía dispuesto a enseñar. El argumento inicial ya llamaba a la confusión: American Horror Story nos cuenta la historia de la familia Darmon, formada por el psicoterapeuta Ben (Dylan McDermott, The Practice), Vivien (Connie Britton, Friday Night Lights) y Violet (Taissa Farmiga), que se mudan de Boston a Los Angeles después de haber pasado por una grave crisis familiar ocasionada por el aborto de Vivien y el affaire de Ben con una de sus estudiantes; los Harmon compran una antigua mansión restaurada sin saber los peligros que se esconden en ella y pretenden recuperar en esa apacible morada su espíritu familiar. Además, estarán presentes en sus vidas Tate Langdon (Evan Peters, Invasion), un paciente de Ben; el ama de llaves Moira (interpretada por Frances Conroy -Six Feet Under- y Alexandra Breckenridge -True Blood- para dar una visión de juventud y madurez del mismo personaje), la misteriosa vecina Constance (Jessica Lange, Big Fish) y un antiguo propietario de la casa, Larry Harvey (Denis O'Hare, True Blood) que advierte a Ben de los terrores que oculta la mansión. También aparecerán próximamente otros actores televisivos de la talla de Zachary Quinto (Heroes) o Eric Close (Without a Trace), entre otros. En resumen, un reparto que hace salivar a cualquier productor.
No obstante, a pesar de tanta cara conocida y de los logros de su promoción, la confusión acerca del propio concepto de la serie persistió durante las semanas previas a su estreno e incluso, me atrevería a decir, se mantiene todavía aún habiéndose estrenado ya. Sin duda, AHS es una serie, como bien han comentado algunos colegas, indefinible e indescriptible que no le pone la tarea nada fácil a los que nos dedicamos a esto. Necesita ser vista para que cada uno saque sus propias conclusiones, pues los dos episodios emitidos hasta el momento no ofrecen a primera vista (ni a segunda, ni a tercera, aviso) pista alguna acerca de su cometido en la parrilla televisiva ni como producto ni como concepto. Su premisa se ha propuesto de forma vaga e incluso ilegible y se han abierto tramas que posiblemente puedan ser resueltas más adelante pero que, más allá de su resolución en un futuro, provocan la sensación de que ni siquiera tienen sentido en la historia presente. De hecho, American Horror Story podría considerarse una batidora de tendencias, conceptos de éxito e incluso de épocas, mezclados durante una sesión de turbia y extasiada creatividad con olor a marihuana que ha tenido la suerte de poder ver la luz de la emisión gracias al nombre de quien está al mando. En definitiva, pornografía seriéfila que aunque confusa, ligeramente tenebrosa pero ante todo llamativa, trata de cautivar al espectador con sus extrañas artes. Y lo consigue.
Lo consigue porque lo tiene todo en bandeja. Una buena promoción, un buen reparto (aunque algunos funcionen mejor con el trasero que con la cara), un buen grupo de cabezas pensantes detrás y la oferta de una serie realizada para trastocar nuestros sentidos, aunque de momento más que producir el terror prometido se haya regodeado más que nada en la erótica, especialmente la masculina (el trasero de McDermott se ha convertido en el buque insignia de la serie, al parecer). Los que os atreváis a verla no os esperéis ni una historia plana carente de líneas argumentales ni grandes misterios que necesitan ser resueltos, porque no es eso lo que se os va a ofrecer, ni mucho menos. Quizás American Horror Story se esté reservando grandes historias que nos mantengan enganchados a la televisión o puede que simplemente se atengan en lo hasta ahora establecido, pero lo que está muy claro es que si para algo ha sido concebida no es precisamente para mantener al espectador indiferente.
Promo
Trailer
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No era para menos. Ryan Murphy & Co. son gays, y es por eso que ni Connie, ni la empleada buenorra mostraran sus tetas.
ResponderEliminarPor supuesto que son homosexuales pero el público de su serie no la ve solo por Dylan McDermott. Que haya igualdad de desnudos! Saludos y gracias por pasarte :)
ResponderEliminarSon homosexuales? No lo sabía. Eso explica muchas cosas en Glee. XD
ResponderEliminarPara mí las actuaciones son buenas (no excelentes), y la dirección es algo que se tiene que reconocer. Pero creo que el punto de la serie es engancharnos en cada capítulo para después preguntarnos ¿Qué demonios acabo de ver? y así esperar el siguiente capitulo para confundirnos aún más.
ResponderEliminarIsmaelRuiz, eso que señalas puede ser lo que a largo plazo destruya la serie. No hay apenas conexión entre capítulos, sino que vemos muchas escenas extrañas que no tienen una lógica aparente. Saludos y gracias por pasarte!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho AHS; me parece un producto que habla mucho y muy bien de por dónde van los tiros de la producción televisiva de ahora. Toma muchas referencias del terror y parece querer hablar de cosas sociales a través de esas fórmulas, igual que lo hacen las pelis de miedo (la represión sexual, la descomposición de la familia, etc.). Estoy muy de acuerdo en que no es una serie "de terror" aunque a veces te haga pasarlo muy mal; lo que importa más que nada es ver lo que les pasa a los Harmon y no descubrir qué es lo que pasa en la casa donde viven.
ResponderEliminarUn saludo!!
elclubsilencio, creo que tienes bastante razón, el problema es que hacer una serie tan complicada para contarnos una historia familiar es todo un despropósito. Saludos y gracias por pasarte!
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