sábado, 25 de junio de 2016

'Guilt', ¿culpable o víctima?

Guilt. Portada.

La nueva serie de Freeform (antigua ABC Family) se llama Guilt y, como muchos ya sabéis o habéis intuido, se basa en un caso que tuvo mucho revuelo en su día, el de Amanda Knox. Del mismo modo que le pasó a esta chica, la protagonista es la sospechosa principal de la muerte de su compañera de piso; la diferencia es que la serie se desarrolla en Londres, en lugar de Italia. 

Lo más destacado de la serie es su constante juego de sospechosos, especialmente con la protagonista, Grace (Daisy Head), ya que conforme avanza el piloto reúne más oportunidades de ser la culpable. Pero no es la única, pues las sospechas se disparan al aparecer su padre adoptivo, James (Anthony Stewart Head, Buffy the Vampire Slayer), quien tiene una cierta predilección por ligar con chicas jóvenes; además de que parece haber escogido él mismo al abogado para que mitigue su culpabilidad. Por otra parte, el novio francés de Grace tampoco parece de fiar, pues lo primero que le dice a su novia es que se vayan juntos a París, lo que se interpreta como una huida; aunque sería muy poco original que fuera él.

Entre los agravantes que va sumando Grace, encontramos su aventura con un profesor de la universidad, quien también podría haberse liado con la fallecida, pero en realidad todo se centra en Grace por haberle pinchado los neumáticos y golpeado a su esposa. 

Guilt. Grace.

La serie decide ir más allá incorporando sospechas incluso en la casa real, el príncipe Theo, a quien interpreta Sam Cassidy, parece tener unos gustos sexuales un tanto peculiares; de hecho, está bastante obsesionado con la fallecida, pues acude a la escena del crimen para coger un objeto personal. ¿Se trata del asesino que quiere el recuerdo de su víctima o solo un cliente enamorado? Digo cliente porque es evidente que la chica tenía una doble vida como prostituta. 

En general, hay una amplia gama de sospechosos que se irá ampliando conforme avance la serie pero, básicamente, todo va enfocado a hacernos creer que la protagonista es la culpable, no solo por las evidencias, sino por lo ingenua que nos la pintan. Son numerosas las imprudencias que comete, de modo que es fácil que la prensa se cebe con ella. Si a esto le sumas sus escarceos con las drogas, las críticas se intensifican. 

Ante la estupidez de la protagonista, era necesario incorporar en la serie otras figuras que aumentan el nivel interpretativo de la misma. Para ello, la serie cuenta con actores más veteranos como Anthony Stewart Head, quien no aparece mucho en el piloto, pero es evidente que eso cambiará; y uno de los que más han llamado la atención y eso que aparece poco es el abogado que interpreta Billy Zane, quien seguramente no sea trigo limpio, pero sus intervenciones son sarcásticas y llamativas —algo que se agradece dentro de tanto drama

Podemos encontrar también a la hermana de Grace, Natalie (Emily Tremaine, Vinyl), quien parece haber llamado la atención del detective principal del caso. Natalie, ya en el piloto, comienza a dudar de la inocencia de su hermana; al ser fiscal le está costando mucho confiar en Grace. También tenemos al hermano de la fallecida, quien parece tener ansias de venganza, y a la otra compañera de piso, que no sabemos muy bien qué papel tiene en todo esto, más allá de su colaboración en el negocio de la prostitución.

En suma, tenemos una serie con unos diálogos un poco pobres, pero con juegos de intriga que pueden llegar a ser bastante entretenidos. Además está basada en un caso muy mediático, así que será interesante ver si siguen el caso real o se desvinculan del mismo.


Tráiler de Guilt


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'Roadies' lleva el buen rollo a Showtime

Imogen Poots en Roadies (Showtime)

Hace ya 16 años del estreno de Casi famosos, la película que hizo creer al mundo que Cameron Crowe podía ser un cineasta con voz propia y Kate Hudson una actriz con talento. Y con razón: ese homenaje al rock setentero y al mundo de las groupies rezumaba autenticidad. Pero, pese a aquel Oscar al mejor guion, el tiempo ha ido demostrando que la cinta fue poco más que un one hit wonder, y Crowe se dedica ahora a rodar películas que, o bien pasan completamente desapercibidas (Un lugar para soñar), o bien son directamente vapuleadas por la crítica (Aloha). 

El director, también responsable de Jerry Maguire, es el último nombre en esa interminable lista de rostros de la gran pantalla que se han pasado a la pequeña, un fenómeno que ya apenas sorprende. Si tenemos en cuenta cuáles son sus últimos trabajos, nos sorprende menos todavía. Pero con Roadies, la nueva serie de Showtime creada por Crowe, cabe tener un mínimo de esperanza, pues supone la vuelta del director a la temática que lo encumbró: el amor por la música.

Los roadies a los que hace referencia el título de este drama son el equipo técnico que acompaña a cualquier grupo que está de gira y se dedica a montar los escenarios donde actuarán. Sin el más mínimo reconocimiento, son los responsables de que cada concierto salga bien y aman tanto la música que están dispuestos a llevar una vida completamente nómada en lo que duran los tours. Lejos de sus seres queridos, forman una pequeña familia en la que todos se conocen muy bien entre sí.

Luke Wilson (Enlightened) y Carla Gugino (Wayward Pines) son, a ojos del espectador, los dos pilares de este núcleo familiar. No son pareja pero las conversaciones entre ellos, tan inspiradas en las screwball comedies como las de Will y Mac en The Newsroom, viene a decirnos que no son simples compañeros de trabajo. Pero sus interacciones no acaban de funcionar todo lo bien que deberían, e Imogen Poots, que da vida a Kelly Ann −una chica desencantada con la música que ha decidido dejar el equipo para irse a estudiar cine a Nueva York− les eclipsa como estrella absoluta de un piloto algo disperso.

Carla Gugino y Luke Wilson en Roadies (Showtime)

Poots brilla porque consigue aportar naturalidad a un personaje bastante arquetípico, algo que no todos sus compañeros de reparto logran. De hecho, la amplia mayoría de personajes de Roadies son, por ahora, tan artificiales como las relaciones que entablan. Crowe conoce el mundo del que habla, y moverse de su mano por el backstage de los conciertos es divertido, pero ha optado por no revelar demasiado de los personajes (cuando en cincuenta y ocho minutazos de piloto daría tiempo de sobra a dibujarlos un poco mejor). La dinámica familiar y el buen rollo entre los protagonistas están ahí, pero el episodio lo transmite solo a medias.

Lo más sorprendente de Roadies es, sin embargo, su tono: se perfila como una serie ligera y amable, toda una rara avis en Showtime (lo más parecido que emiten ahora mismo es Shameless). Hay un par de momentos que nos recuerdan en qué cadena estamos –como esa groupie haciéndole una felación a un micrófono de Bruce Springsteen−, pero Roadies no se empeña en ser turbia porque sí. Solo por eso, ya nos ofrece algo más estimulante que la fallida Vinyl.

Esto también se nota en la ausencia de conflictos en el piloto. La llegada de un nuevo supervisor, que tratará de recortar el presupuesto del equipo, sirve como punto de partida para la historia. Pero ni éste es un monstruo con presentación de villano ni la serie cae en el maniqueísmo “arte versus beneficios”. 

Parece que la evolución de los personajes será el motor de la serie y, por eso, aunque el piloto no esté del todo engrasado y no conozcamos bien todavía a estos roadies, Cameron Crowe se ha ganado el beneficio de la duda. Además, si dentro de unos episodios nos hemos cansado de ella, al menos nos habremos apuntado unas cuantas canciones de la banda sonora por el camino.
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jueves, 23 de junio de 2016

Los 5 deus ex machina de 'Juego de Tronos'

Los 5 deus ex machina de 'Juego de Tronos'

Con La Batalla de los Bastardos nos prometieron espectáculo, y nos lo han dado. Nos prometieron tensión, y nos la han dado. Nos prometían muertes, ¡y vaya si nos las han dado! La lástima es que, si supimos leer entre líneas de lo que sucedía y tramaba Sansa, también estuviese implícito ese deus ex machina tan característico de estos episodios. Y es que, una vez más, en un noveno capítulo, Juego de Tronos ha vuelto a recurrir al siempre socorrido recurso del teatro clásico para salvar los muebles a algunos de los personajes principales.

Para los que no somos o hemos sido lectores de Canción de Hielo y Fuego estos giros son algo menos esperados, pues somos, quien más quien menos, desconocedores de la historia venidera. Actualmente la premisa es que nada está escrito y aún así George R.R. Martin, David Benioff y D.B. Weiss siguen cayendo en esos lugares comunes que ya no sorprenden tanto.

Es por esto por lo que vamos a recopilar algunos de los momentos deus ex machina más sonados durante las 6 temporadas de las que goza la ficción de HBO. Y seguro estoy de que no serán las últimas.

Ya habrás leído eso de que la noche es oscura y llena de spoilers, pues a continuación vienen varios de ellos.


5. Aguasnegras


Aguasnegras - Juego de Tronos

A las puertas de Desembarco del Rey se está produciendo la batalla de la bahía de Aguasnegras. La flota de Stannis Baratheon ha sucumbido ante la trampa del fuego valyrio ideada por Tyrion Lannister, y aún así, los supervivientes de la explosión han tomado la playa y atacan ferozmente en la Puerta del Lodazal. Cuando parece que todo está perdido para los Lannister, y suponíamos la muerte de nuestro querido y herido Tyrion, un ataque de caballería liderado por Tywin Lannister y Loras Tyrrell acaba con la ofensiva del ejercito Baratheon y les otorga la victoria en la batalla. ¡Uuuuy!



4. Danza de Dragones


Juego de Tronos - Danza de Dragones

Sir Jorah Mormont acaba de salvar a su Khaleesi del ataque de un espontáneo Hijo de la Arpía que iba a asesinarla durante los combates en la Fosa de Daznak. Acto seguido todos los Hijos de la Arpía comienzan a pasar a cuchillo el gaznate de todo aquel con el que se cruzan hasta dejar rodeados a nuestros héroes. A saber, Danaerys Targaryen, Tyrion Lannister, Daario Naharis, Jorah Mormont y Missandei. ¿Menuda matanza de personajes principales no? Pues no. Drogon aparece para salvar a su ama y con ello dejarle un poco más claro el camino a los demás combatientes. Casi, casi.



3. La Batalla de los Bastardos


Juego de Tronos - La Batalla de los Bastardos

¿De verdad creíamos que Ramsay Bolton se iba a ir de la serie sin hacer ruido? ¿Se creía Jon Snow que no caería en su trampa? Los bastardos jugaron sus cartas en una batalla que es reconocida como uno de los mejores episodios de la serie. O por lo menos HBO ha puesto toda la carne en el asador con este episodio para ir en busca de premios. Una gran coreografía de cámara, un planteamiento de batalla digno de los cartagineses que derrotaron  a los romanos, pero sobre todo, mucha tensión. Tensión que se libera en el momento que aparecen Sansa Stark y Petyr Baelish con el ejercito de los Arryn para salvar de una muerte segura a Jon y los suyos. Una llegada que todos esperábamos.


2. Nadie


Juego de Tronos - Nadie

El jocoso de Tyrion nos regala una gran escena en la que por fin Missandei y Gusano Gris se quitan el palo de ahí mismo y se ríen. Claro, que quién no se ríe con vino y el chiste versión Westeros de "esto es un inglés, un francés y un español...". A los esclavistas no les hace mucha gracia, tampoco que no puedan disfrutar de sus esclavos. Discutido el plan de acción, impuesto más bien por Gusano Gris, cuando la Gran Pirámide de Meeren parece que va a ser tomada, ¿quién aparece? Danny y Drogon. Toda una temporada de paseo por el desierto y vuelve en el momento justo de salvar al trío calavera. ¡Vaya!



1. Los niños


Juego de Tronos - Los niños

Diezmada la Guardia de la Noche tras la batalla en El Muro contra los salvajes, Jon Snow se dirige ante Mance Rayder para tratar de cerrar un pacto, y a poder ser, matarle. Cuando más crudas están las cosas para el bastardo suenan cuernos de guerra y el batallón de Stannis Baratheon entra en el campamento del Rey Más Allá del Muro para acabar con los salvajes. Este es uno de mis deus ex machina favoritos, el  giro que menos me esperaba. Pero es que no soy un lector.

*

Siempre están envueltos los mismos tres protagonistas, Daenerys, Jon y Tyrion. ¿Casualidad? No creo. Lo que parece claro es que Martin no quiere que muera ninguno de los tres Targaryen. Eso es lo que dicen las teorías, que los tres son de la familia del dragón y el fuego. Habrá que ver si las suposiciones son ciertas.

Aunque lo que sí es cierto es que estas salvaciones in extremis ni serán las primeras, ni van a ser las últimas.
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miércoles, 22 de junio de 2016

'The Last Tycoon': un piloto imperfecto, pero salvable



El pasado jueves Amazon sacaba su nueva hornada de pilotos en streaming y nos dejaba una propuesta bastante ambiciosa: The Last Tycoon, adaptación de la novela homónima de F. Scott Fitzgerald (autor de otros clásicos como El gran Gatsby) con un reparto encabezado por Matt Bomer, Kelsey Grammer y Lily Collins.

La novela sin terminar de Fitzgerald ya había sido llevada a la pantalla en otras ocasiones, siendo la más destacable, sin duda alguna, la protagonizada por Robert De Niro en 1976 y que en España se tradujo como El gran magnate.

Pero para que os hagáis una idea de la ambición que presentaba esta potencial serie, os comento que en un principio fue desarrollada para la HBO, escrita y dirigida por Billy Ray, autor de otros guiones como Capitán Phillips o Los juegos del hambre. Al final, HBO no dio luz verde (francamente, no le habría pegado nada), por lo que terminó en manos de Amazon. Y ahora sólo cabe esperar que Amazon no haga lo mismo. Porque, pese a sus fallos, el piloto ha sido todo un disfrute.



The Last Tycoon nos transporta al Hollywood de los años 30, un Hollywood que aún tenía engañado a medio mundo haciéndole creer que la vida en América era tal y como la edulcoraban en las películas.

Pero pronto nos muestra la otra cara de la moneda, pues colindando con el estudio de cine en el que se mueven nuestros protagonistas, a tan sólo unos metros de distancia y una valla de por medio, se hallan los verdaderos californianos: inmigrantes, gente sin trabajo, sin casa y sin comida.
 


Matt Bomer representa el papel de Monroe Stahr, paradigma del americano hecho a sí mismo que, en apariencia, está viviendo el sueño: es el jefe de producción de ese estudio cinematográfico y sabe llevar un traje como nadie. Sin embargo, sobre él se cierne el fantasma de su mujer, Mina Davis, una famosa actriz que murió trágicamente en un incendio en su mansión hace dos años. Aunque desde el primer momento notamos la devoción de Monroe hacia Mina en los pequeños detalles, pronto se descubre su verdadero sueño-obsesión: hacer la película perfecta, y, sobre todo, que las películas importen.

En ese sentido, el amor de Monroe hacia su difunta esposa se desdibuja, pues parece tener más que ver con ese ideal que busca en las películas. Y, cuando se desmorona viendo las antiguas películas de Mina, no sabemos muy bien qué le duele más: si el talento, la pureza y perfección que Mina aportaba a sus películas, o la pérdida de su esposa.



Pat Brady contándole a su hija (y a nosotros) todos los claroscuros 
de Monroe antes siquiera de que podamos verlos...

El piloto sienta una serie de ambigüedades que prometen ir desarrollándose con los siguientes episodios (en caso de haberlos): un suicidio en el que Monroe parece ser cómplice involuntario y que invita a pensar que este personaje levanta siempre cierto caos a su alrededor; la sombra de los nazis que planea sobre el mercado de cine hollywoodiense y que debe ser burlada, o el auge y caída del sueño americano, que encuentra su partida y contrapartida en Monroe, con su misteriosa y cursi enfermedad, y Max Miner, un chico de la calle cuyos ojos se posan con hambre y recelo en los estudios de cine y nos cuentan con más sinceridad que cualquier otro elemento del piloto lo que hay en ellos: una máquina de hacer dinero, y una salida de la miseria.
 


Pero la enfermedad de Monroe no es el único elemento que destila azúcar en la historia. Lily Collins da vida a Cecelia Brady, la hija del jefe del estudio, y aunque verla ante la cámara (toda exquisita en sus maneras y trajes) resulta hipnótico, sus intervenciones son algo repetitivas y no terminan de construir carácter. El afán de Cecelia parece nacer y morir en Monroe: ella quiere hacer películas, pero sobre todo, hacerlas con él, a quien sueña con “arreglar” y curar de su enfermedad y melancolía.

En definitiva, hay muchos elementos que podrían hacer de The Last Tycoon una apuesta entretenida y disfrutable para este verano: si os gusta dejaros deslumbrar de vez en cuando por los antiguos brillos art deco de Hollywood, os adelanto que la producción del piloto es exquisita. Si disfrutáis cada vez que Matt Bomer aparece en vuestra pantalla, ¡a qué estáis esperando! Aquí, encima, sale trajeado. Y, sobre todo, si apreciáis una buena dosis de culebrón en vuestras series, entonces no busquéis más, porque ese cliffhanger final que apunta a un posible adulterio entre amigos es toda una declaración de intenciones. 



Pero mucho me temo que precisamente sea todo eso lo que pueda jugar en su contra. Seamos claros: las razones para ver la serie bien podrían ser las razones para no hacerlo. Y si finalmente Amazon decidiera darle el visto bueno y encargar temporada completa, resulta algo dudoso que la calidad de The Last Tycoon pudiera remontar y ofrecernos más de lo que hemos visto en el piloto. Pero, ¿que fuésemos a disfrutarla igualmente? De eso no cabe la menor duda. Bien podría tratarse del guilty pleasure del verano.

Pero si buscáis una razón más seria, tal vez también la haya: resulta algo contagiosa, a ratos, la preocupación de Monroe por las películas. El protagonista vive un momento en el que es difícil defender que el cine sirva para algo más que entretener, lo cual choca con toda la potencialidad que él ve sobre el medio. Si sois defensores del cine y las series, quizá os encontréis apoyando su causa sin daros cuenta.
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martes, 21 de junio de 2016

Crítica: Juego de Tronos 6x09 Battle of the Bastards

Crítica: Juego de Tronos 6x09 Battle of the Bastards jon

Las expectativas eataban por las nubes, el secretísimo era casi absoluto, y la decepción ha sido nula. El número nueve ha vuelto a postrarnos a todos a los pies de Juego de Tronos con un episodio brillante desde todos los puntos de vista. Desde el técnico, demostrando —aunque solo le hiciera falta a la vieja escuela— una vez más que el traslado de grandes presupuestos a la televisión tiene su recompensa si el motivo está justificado; desde el narrativo, concatenando las tramas norteñas y llevándolas al punto de ebullición, manteniendo el ritmo por encima de lo que nuestros corazones se pueden permitir; e incluso desde el punto de vista interpretativo, con absolutos regalos por parte de estrellas que hasta ahora no había deslumbrado plenamente —hasta Kit Harington lo ha dado todo—.

No obstante, los que verdaderamente salen recompensados de Battle of the Bastards son, por un lado, los seguidores de la serie, a la que difícilmente podemos ponerle peros después de haberse resarcido por completo con este episodio; y, por otro, la propia historia de Juego de Tronos, infinitamente recompensada después de alcanzar este punto de inflexión.

En otras palabras: Yas. Vamos a ello.


Yas Kween (in the North)

Crítica: Juego de Tronos 6x09 Battle of the Bastards sansa

Hemos esperado seis temporadas para ver a esta Sansa y, después del largo viaje, todos los sufrimientos que hemos pasado con ella, y el repentino estirón emocional que ha pegado esta temporada —a la misma rapidez que el resto de los acontecimientos, algo con lo que no podemos hacer otra cosa que resignarnos a estas alturas—, si no es en estos momentos tu personaje favorito de la serie es que no hemos estado viendo la misma. Sin ir más lejos, ha sido capaz incluso de robarle protagonismo a la Batalla de los Bastardos, y eso es mucho decir.

La Batalla de los Bastardos ha sido uno de los momentos más épicos, por no decir el que más, de la serie. Pero no se queda ahí: Juego de Tronos ha sido capaz de hacer algo que pocas series consiguen: salirse de la pequeña pantalla y sumarse al álbum de recuerdos que hasta ahora prácticamente solo poblaban las batallas que hemos visto en el cine. Vibrante, sangrienta, bien escrita y apuntalada desde todos los frentes: una joya de pleno disfrute de la que nos acordaremos durante mucho tiempo.

Incluso en su grandeza se ha permitido el lujo de ser predecible, e incluso con ese defecto ha sabido salir airosa jugando muy inteligentemente con las piezas clave del tablero de ajedrez del Norte. ¿Qué resultado podíamos esperar si Jon y Sansa discuten por su escasez de guerreros, si Melisandre niega toda ayuda a la causa norteña, y si Sansa asegura con total precisión que Rickon no sobrevivirá mientras esté en manos de Ramsay?

Mientras Jon vive la batalla más emocional de su vida —tanto que parece absolutamente ido durante toda la contienda— sus compañeros sufren bajo el constante ataque del enemigo. Por un momento temimos que el guion de Juego de Tronos volviera a regalarnos un jarro de agua fría y tuviéramos que decir adiós a todas nuestras expectativas, pero al mismo tiempo sabíamos —no solo porque son los buenos, sino porque a todas luces la de los Bastardos ha sido una batalla cinematográfica totalmente rigurosa— que todavía quedaba por aparecer un actor en escena. Evidentemente, si no era Edmure Tully con un nuevo par de huevos tenía que ser Meñique con el ejército de Nido de Águilas. Al fin y al cabo le vimos hace no demasiado tiempo pidiéndole a su Lord adolescente ayudar a su querida prima.

Así, Invernalia cae, Ramsay es apresado y todo regresa a la tranquilidad para comenzar la transición que devolverá a la paz al Norte, aunque no será sencilla —apuestas a que Sansa acaba casándose con Meñique no por amor, sino por conveniencia—. Afortunadamente, no nos despedimos de ellos sin que Sansa le dé su golpe de gracia a su querido marido, permitiendo que muera de su forma preferida: devorado por sus propios perros de presa. La sonrisa de la Reina en el Norte nos sabe a gloria.



Yas Kween Khaleesi Bitch


Crítica: Juego de Tronos 6x09 Battle of the Bastards daenerys

La miopía de la Batalla de los Bastardos no nos había preparado para una nueva escena de nuestra khaleesi repartiendo cera como solo ella sabe. El asedio a Meereen está en sus manos, aunque sus enemigos no lo sepan.

Daenerys, cuya altivez crece por momentos —quién sabe si el gen familiar comienza a hacer mella en ella— toma el control de la ciudad en cuestión de segundos en una escena breve pero que iguala en grandeza a toda la secuencia que tiene lugar en el Norte. Por primera vez vemos a los tres dragones en acción y no podemos hacer otra cosa que aplaudir.

Definitivamente, si Daenerys llega a Poniente la cosa estará que arde, y eso nos lleva al siguiente punto...



Yas Kween del Hierro


Crítica: Juego de Tronos 6x09 Battle of the Bastards yara

No podía cerrar este comentario sin hacer mención al primer encuentro entre Daenerys y los Greyjoy, que se han teletrasportado a Meereen en cuestión de un par de episodios. Un encuentro rápido, certero y necesario, que cierra el acuerdo por el cual, y en principio, llevará a Daenerys, sus dragones, los dothraki y los Inmaculados, hasta Poniente. Todo ello a cambio de que la Targaryen le conceda la independencia a las Islas del Hierro como reino independiente y corone a Yara como reina, siempre y cuando su pueblo abandone sus costumbres inhumanas. El acuerdo se sella con un simbólico apretón de muñecas, después de un intercambio de palabras elocuente y al que no le ha faltado humor.

¿Comenzará la travesía marítima en el próximo episodio? Algo nos dice que no será tan sencillo.

*

Haciendo recuento, hay tres grandes tramas que deben replantearse en el próximo episodio: primero, el hipotético viaje de Daenerys a Poniente, que ya hemos comentando; segundo, la situación de Desembarco, donde veremos si el secreto mejor guardado de Cersei será capaz de hundir a la Fe —o de quemarla con fuego valyrio, como se rumorea—. Por último, la invasión de los caminantes blancos, una amenaza que, previsiblemente, acabará involucrando a todos los participantes del juego de tronos, por la cuenta que les trae.

Además, hay personajes que todavía tienen que llegar hacia un destino que todavía desconocemos: Bran, Arya y, en última instancia, el Perro y la Hermandad sin Estandartes —debe haber una razón para su regreso, nos pongamos como nos pongamos—, Sin olvidar a actores menores pero significativos, como Brienne o Melisandre, ya que parece que se avecina un nuevo enfrentamiento con Davos.

No obstante, lo más satisfactorio que se ha demostrado en este episodio es que en este juego de tronos los peones —al menos desde el punto de vista de los hombres— han llegado al otro lado del tablero y se han convertido en reinas. Además de Daenerys, Sansa y Yara, Margaery, Arya, Lady Olenna y, por qué no, las Serpientes de Arena, todavía tienen mucho que decir. Pero, sobre todo, la que más nos preocupa es Cersei, quien definitivamente llevará la voz cantante próximamente. ¿Tendremos un póquer de reinas en Juego de Tronos? Ojalá sea cierto.


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lunes, 20 de junio de 2016

El fin de la Edad Oro de las series


Bastante ruido han hecho las nuevas propuestas de las cadenas americanas para la nueva temporada televisiva (2016 – 2017). Los upfronts llegaron, cancelaron unas cuantas series y se presentaron el doble de nuevos proyectos en menos de una semana. Lo raro es que nadie se haya parado a pensar en el verdadero significado de los datos que se han revelado últimamente dentro de la industria estadounidense: las series se están duplicando y no parece que vaya a parar.

Las principales cadenas de USA reúnen un total de aproximadamente 28 cancelaciones de cara a la temporada siguiente. La mayor parte de consumidores corrientes de televisión seguramente se llevaron las manos a la cabeza al ver un la gran cantidad de series que ya no formarían parte de la parrilla, sin saber que los próximos estrenos duplican el número de cancelaciones. Por ejemplo, la CBS renovó 16 series a las que hay que sumar las 11 que tiene debajo de la manga sin estrenar, ABC conservará 17 y estrenará 12 mientras que CW y la FOX se aferrarán con uñas y dientes a mantener sus productos estrella. Esta última renueva 15 series y estrenará 10 nuevas propuestas.

Con estos datos delante, es clarísima la excesiva presencia de series dentro del calendario televisivo, que está afectando de manera positiva, pero también (y sobre todo) negativa al estatus actual de la pantalla pequeña y la conocida “Edad de oro”. Si hace unos cuantos años era imposible hacer llegar un guion a las networks, hoy en día es bastante fácil lograr que un proyecto bien presentado se mezcle con los otros 300 borradores que se revisan cada añoJohn Landgraf, director de la cadena FX (American Horror StorySons of Anarchy...), estima que este año se sobrepasen los 400 guiones. Y a pesar que ni la mitad de ellos llega a verse convertido en piloto, un gran número sí llega a la fase de producción. Esto daría pie a una era de posibilidades: muchos guionistas tienen más oportunidades de hacer llegar sus escritos a las grandes cadenas y aumentar así la oferta de teleseries, a medida que también ofrece una variedad de contenido cada vez más alta. Landgraf explica para The Atlantic como la excesiva cantidad de guiones ha hecho que encontrar buenas historias sea todo un reto:"Sobre todo a la hora de hacerse con el talento necesario para mantenerlas. Ha creado un enorme impacto en la habilidad para evitar aquello innecesario y conseguir hacer verdadero ruido".

Tanto las oportunidades para enviar un guion como el abanico de oferta son satisfactorios, pero la calidad no permanece intacta. El consumo no-lineal de los productos televisivos ha obligado a las networks a encontrar la mayor cantidad de ideas posibles para satisfacer a la mayor cantidad de espectadores a medida que también interaccionan con diferentes plataformas de visionado. No es posible contar con tantas series de televisión y que todas ofrezcan un nivel destacable. El actual proceso de selección y producción es un círculo vicioso que se basa en aceptar nuevos productos que, después de una temporada se cancelaran y se sustituirán por otros nuevos proyectos que no se diferenciaran en nada de los anteriores. Y así sucesivamente. A pesar de que los pilotos vienen y van, las únicas series que se quedan fijas son aquellas que comenzaron hace un par de años (o una decena de años) y mantienen unos niveles de audiencia estables: Grey’s Anatomy, Modern Family, Once Upon a Time o Last Man Standing  en ABC; Bob’s Burger, New Girl,  Los Simpsons en la Fox (que cuenta con su 70% de series renovadas) o The Big Bang Theory, NCIS  o Mentes Criminales  en CBS. Mientras que saludamos a nuevas series y las despedimos después de cinco capítulos, las network confían plenamente en los showrunners con una reputación única: Chuck Lorre, Shonda Rhimes y Ryan Murphy podrían montar su propia cadena por separado.

En definitiva, encontrar ideas que destaquen y lleguen a marcar un antes y después es más difícil que nunca. A pesar de que se cuente con esta gran variedad de productos, las grandes cadenas solo se centran en mantener lo más máximo posible a sus grandes bebés mientras experimentan con otras que intentan aportar su granito de arena. La audiencia no significa tanto como anteriormente, véase el ejemplo de The Leftovers, pero sí que se la intenta satisfacer más que nunca. Sobre todo con la presencia de nuevas plataformas de visionado que además aportan contenido original y de calidad (la propia Netflix prometió más de 600h de material original). Tarde o temprano, las network tendrán que encontrar a  sus futuras gallinas de los huevos de oro para sobrevivir a la gran demanda de series, la HBO ya está incluso buscando su próxima Juego de Tronos, y adaptarse al nuevo modelo de visionado que tanto está afectando al panorama y que definirá a la nueva etapa de la televisión, acabe o no en un desbordamiento de material serializado.

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'The Originals': lo bueno y lo malo de la tercera temporada

the originals tercera temporada

The Originals ha terminado su tercera temporada con altibajos, y por esta razón debemos analizar por partes lo bueno, lo malo y lo que el futuro le depara a la serie de cara a su cuarta temporada.


Lo peor de la temporada


Uno de los grandes problemas que tiene The Originals –que arrastra desde que comenzó– es que no logra posicionar su gran cantidad de personajes bajo un alero común. Al final de cuentas hemos visto un desfile de tramas secundarias que culminan sin pena ni gloria.

Un ejemplo de lo que digo es la trama entorno a la manada de lobos. Jack apareció en la serie para generar un triángulo amoroso entre él, Hayley y Elijah. La idea de esto era obvia y forzada: prolongar la tensión romántica entre la loba y el vampiro original.

El resultado de esta historia fue lamentable. La muerte de Jack fue muy emotiva, pero lo más importante es que nos liberó de una trama muy aburrida y que todos sabíamos que no podía durar para siempre.

Por otra parte tenemos a Davina y Marcel, quienes no tuvieron un sentido para existir en la serie hasta después de 20 episodios y todo lo que hicieron durante los capítulos previos era prescindible. Sin duda esto fue uno de los aspectos débiles.


Lo mejor de la temporada


La llegada de Freya fue uno de los puntos fuertes de esta temporada. La hermana de los originales lleno la serie con su carisma y ocupó un lugar fundamental en la misma. La salida temporal de Rebekah dejaba a los hermanos sin un personaje femenino y, gracias a Freya, The Originals quedó equilibrada entre lo despiadado que podía ser Klaus y lo compasiva que ella se mostró (bueno, no siempre).

La season finale fue un acierto, siendo emotiva a la vez que de infarto. La amenaza de un villano a la medida de los Mikelson hizo la cosas muy interesantes y, por primera vez, vimos la vida de los originales en absoluto peligro. La aparición de la bala de roble y el serum que convirtió a Lucien y Marcel en vampiros más poderosos fueron un gran acierto.


Las muertes de Camille causaron mucho impacto y desataron mucho juego para las tramas venideras de la serie. Sin duda la muerte definitiva de Camille fue una pena para muchos fans quienes nunca se imaginaron que se encariñarían con este personaje que venía quitar la ilusión del ship Klaroline.

The Originals tiene varios desafíos para la siguiente temporada y el más importante de ellos es que logre manejar a todos los personajes que tiene y dejar de traer nuevos para tramas sin sentido y de relleno. Ya sabemos, por los crossover con The Vampire Diaries, que la serie volverá con una historia que se sitúa tres años en el futuro, y que Rebekah volverá a ser parte de la serie durante el arranque de la nueva entrega.

Danielle Campbell, quien interpreta a Davina, no ha descartado la posibilidad de volver a la serie. Ella ya ha señalado a la prensa que todo depende de como se vayan desarrollando las tramas de la serie y por su parte está dispuesta de visitar Nueva Orleans cuando sea necesario.

A diferencia de otros años la cuarta temporada ha sido confirmada para enero de 2017 y tendremos que ser pacientes, aún nos nos quedan varios meses para especular el futuro de los Mikelson. ¿Qué os parecido esta tercera temporada?


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domingo, 19 de junio de 2016

'Scream' no aprende de sus errores

Un nuevo asesino ha vuelto para atrrorizar Lakewood

Que Scream mantuviese el nivel de la saga en la que se basa era, quizá, mucho pedir. La línea entre la parodia del género de terror y el ridículo inexcusable es muy fina y, en su primera temporada, la serie de MTV la cruzó muchas veces. Los personajes se ríen constantemente de lo estúpidos que son los protagonistas de los slashers y caen una y otra vez en los mismos errores, pero aceptamos barco porque, como diversión veraniega vacíacocos, da el pego.

Pasar por alto sus defectos y seguir viéndola es demasiado fácil (más todavía desde que Netflix España sube los episodios a su plataforma el día siguiente a su emisión). Por eso muchos hemos decidido volver a visitar Lakewood este año para encontrarnos más de lo mismo. Es, en cierto modo, como veranear siempre en el mismo sitio: tiene cierto encanto hasta que acabas aborreciéndolo. Y lo mínimo que podían haber hecho los guionistas de Scream para recompensarnos es haber pulido un poco los puntos flacos de la serie, como sus personajes increíblemente planos.

Han pasado solo tres meses desde el final de la primera temporada y Emma ha vuelto a su pueblo con varios traumitas (lógicos cuando han intentado matarte). Por allí pulula un nuevo asesino que, durante estos tres primeros episodios, ha preferido pasar desapercibido y esconder sus crímenes mientras se dedica a atormentar a Audrey, a la que amenaza con inculpar. Es decir, que Scream nos vuelve a proponer el mismo juego de la primera entrega: adivinar quién lleva la máscara de Ghostface (la versión de baratillo) mientras dosifica semanalmente unas muertes con las dosis mínimas de gore para dejarnos contentos.

Noah y Brooke destacan en un océano de personajes sin carisma

A su favor hay que decir que, de momento, no es nada obvio quién puede estar detrás de los crímenes y que, a base de seguir sus vidas, hay personajes que nos caen bien: Brooke y Noah, por ejemplo, serían grandes pérdidas para la serie si caen víctimas del asesino. También tiene su gracia ver hasta qué punto tiene manchadas las manos de sangre Audrey: ¿Simplemente fue la culpable de que Piper llegase a Lakewood? ¿Era consciente de lo que hacía la podcaster cuando se reunía con ella? ¿Llegó a matar a alguien ella misma? Estoy convencido de que nos están vendiendo humo, pero démosle a la serie la oportunidad de sorprendernos.

Por otro lado, los diálogos de la serie siguen dando bastante vergüenza, las referencias cinéfilas quedan muy forzadas (hay una escena en la que Noah habla de la decepción que sintió cuando fue a ver El proyecto de la bruja de Blair pese a que él como mucho tendría un año en 1999), los actores no han mejorado mucho con el tiempo y en muy pocas ocasiones es capaz de generarnos un mínimo de tensión. Parece que la única crítica a la que hicieron caso es la de que su reparto era insultantemente blanco, y por eso literalmente todos los personajes nuevos de la serie son afroamericanos o latinos. 

Así que hay que ver Scream como lo que es: una serie justita cuya existencia olvidamos cuando no está en antena pero que para ver con un granizado en la mano no está mal. Ya decidiremos cuando se emita la season finale (la del año pasado fue muy digna) si volvemos el año que viene y if the high was worth the pain.

Por cierto, ¿quién creéis que será el asesino? Yo apostaba por Emma hasta el tercer episodio, donde "comparte" habitación de hotel con Ghostface. Siempre puede tener un cómplice, pero estoy menos convencido. ¡Especulemos!
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sábado, 18 de junio de 2016

Crítica: Orphan Black 4x10 From Dancing Mice to Psycopaths (SEASON FINALE)

Orphan Black 4x10 From Dancing Mice to Psycopaths, season finale review

Siempre se ha dicho que antes de morir viene una etapa en la que la salud remonta. Por eso Cosima ha tosido en la season finale todo lo que no tosía desde el año pasado. La ilusión por encontrar la cura, salvo por aquel bache del asesinato de Kendall, le mantuvo fuerte hasta el final. ¿Ha recaído porque ha logrado el objetivo o porque le han robado la cura? Perfect timing a cada paso, Sarah llegaba en el preciso instante en el que Cosima y Charlotte huían por la playa tras presenciar un apuñalamiento, la escena con más tensión del año televisivo. Rachel ha perdido los papeles, pero lo justito. Apuñala a su madre, sí, pero después cose sus heridas en lugar de perseguir a Sarah. No pretendamos entender una mente perturbada.

Rachel en su apogeo

Se acabaron los buenos tratos, los monitores y los clones sueltos. A partir de ahora Rachel prescindirá de la selección natural y se centrará en la selección rachelística, amputar y rajar a diestro y siniestro hasta que los humanos se conviertan en lagartijas o en estrellas de mar. Adiós Brightborn, adiós Neolution. Susan quiere clonar, Van Lier quiere clonar y Rachel quiere clonar. Mientras se forma una nueva cúpula rachelística y Ferdinand retiene a Siobhan y a Kira, Cosima y Sarah saludan a la muerte. Este año no tenemos una sestras reunion para acabar.

Alison tuvo su momento a mediados de temporada, pero está muy apartada del grupo, casi más que Helena. Se quedarán pasando unas vacaciones en la nieve, ajenas a lo que ocurre. El año que viene, Sarah -que se va a recuperar, se entiende- podría ser la cover de Alison en el grupo de teatro, ya que ambas han demostrado sus dotes para la interpretación. Era necesario que se hiciese pasar por Krystal para nuestro deleite, pero además para evitar que la original viera a Siobhan secuestrar a un alto mando neolucionista. Krystal va a por todas, pero siempre desde su mundo de fantasía y lip gloss. No sé si la genial y maravillosa Krystal necesita un spin-off, pero es una idea que ya se plantea algún medio online.

Cosima y Delphine de nuevo juntas

Aún no me queda claro si Delphine corre peligro cerca del señor, ni si el señor es P.T. Westmoreland. Lo repito esta semana, el señor ha de ser el otro señor también. Y si no, no pasa nada, todavía nos queda conocer al malo malísimo. Delphine y Cosima no pueden estar juntas y tampoco sabemos por qué. Cosima cree que está muriendo y, sinceramente, sería lo más lógico. No es que sea lo más lógico matarla (#DontBuryYourGays), pero es lógico que muera dado su estado. No pueden tenernos un año pensando que Delphine ha muerto, si es que alguien lo pensaba, reunirlas cuando Cosima está todavía más grave y luego hacer como que no ha pasado nada. Además, pensémoslo en frío, demasiado bien les ha ido siempre teniendo en cuenta cuántas veces se juegan la vida por semana. Su muerte sería poética. ¿Qué culpa tengo yo de que la única enferma sea la lesbiana? Ahora pido coherencia.

Bien, eso no va a pasar, no va a morir. Para eso tienen esas maravillosas muestras con las que trabajar. En el fondo, es una suerte que Susan la encerrara en aquella sala con sus muestras y sus mapas dibujados y tal. Seguro que Cosima se perdió adrede para llegar a los cisnes y no al puerto. Lo que pasa después te sorprenderá, pero el año que viene. ¿Qué pasa con MK? ¿A alguien le importa Ira? Nos quedan (solamente) diez episodios de Orphan Black.
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viernes, 17 de junio de 2016

Wrecked: de la parodia, la flojera y los cromas

Wrecked 1x01
Dos hermanos novatos en esto del guión que llevan tres años en busca de vender un piloto se la cuelan a una cadena en plena reestructuración de parrilla. Suena tan anodino como resultan los dos episodios con los que el pasado martes noche se estrenó Wrecked, una parodia de Lost que hasta el más acérrimo defensor del final de Cuse y Lindelof puede subsistir sin ver.

Temporalmente lineal, partimos desde el momento vuelo en el que los protagonistas de Wrecked comienzan su descenso hacia una isla desierta. Sin aparentes monstruos de humo, osos polares o ex paralíticos con identidades suplantadas, los Robinsones cuentan únicamente con su incompetencia para intentar hacer reír al personal. Recalcamos: intentar.

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TBS, la casa en cuestión y especializada en comedia, ha dado hace pocos meses una de nuestras series de culto, la Angie Tribeca de Rashida Jones. Teniéndola ya a ella, otra parodia en este caso del procedimental policiaco a lo Aterriza como puedas, con la que se nos cae la baba y que estrena segunda temporada una semana antes, ¿cómo no íbamos a tener altas expectativas respecto a Wrecked? En lo que uno llega a llorar de la risa con Tribeca, viendo Wrecked sólo los más sufridores de la primavera podían humedecer pestaña.

No son el mismo estilo de parodia, esto está claro. Wrecked se sale infinitamente menos de la norma, juega seguro, no hay chiste especialmente original ni juega con los estereotipos de los que se vale. Digamos que es un conjunto de los clichés del género de isla desierta orquestados en un tono más o menos jocoso e intentando maquillar unas deficiencias presupuestarias más que evidentes.

Wrecked 1x01

El reparto coral no es particularmente de excepción. De los diez personajes que conforman el plantel protagonista poca novedad sacamos: el chavalín que suda de todo llamado al liderazgo, la tía buena con la que acabará liando, el gordito cagón enfrentándose a sus miedos, la rubia tierna y tonti, el capullo de turno con la mujer que no se merece… No son versiones como tal de Kate, Jack y Sawyer, y quizás ahí radique el error. ¿Salvamos algo? Una edición curiosa de John Locke y una omnipresente Eliza Coupe a nivel guest star para dar caché.

¿Qué podemos esperar de esta orden de 10 episodios? Un rápido agotamiento de los tópicos sobre los que ironizar divididos en tres tramas por capítulo, a cada cual con mayor probabilidad de quedarse entre el medio gas de este doble estreno o desinflarse del todo, acabando en ese limbo de series como Clipped o Ground Floor.

Lado positivo: al menos no tiene risas enlatadas.

Tráiler:



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