lunes, 16 de abril de 2012

Mad Men S05E05. Signal 30

Todos hemos querido pegar a Pete en algún momento

Tras el episodio de la semana pasada, que no pudimos compartir con vosotros por problemas de agenda, descubrimos tres novedades apasionantes de la quinta temporada de Mad Men: que Don tiene miedo de ser él mismo, es decir, de ponerle los cuernos a Megan; que Joan se ha separado de su marido, que al regresar de Vietnam ha decidido que quería volver allí por un año más; y que Peggy sabe cómo jugar (ver la escenaza con Roger) pero que en realidad no es la chica liberal que pretende parecer (ver la escenaza con Dawn). Así, esta semana Mad Men nos volvía a ofrecer un episodio repleto de detalles en el que el personaje de Pete Campbell ha sido el principal protagonista. Y no sale bien parado, precisamente.

El pararelismo entre Don y Pete siempre me ha parecido muy interesante. El que un día fuera un simple aprendiz siempre quiso tener una vida como la de Don, con una mujer en casa y otra bajo el escritorio, pero su ambición siempre le ha dado más varapalos que éxitos. Tras cinco años, no ha entendido que él no podrá ser nunca como Don, simplemente porque lo que tiene (tuvo) su jefe no es algo que se pueda desear. No obstante, a pesar de los esfuerzos de la serie para que le odiemos, todavía no lo he comenzado a hacer: el personaje de Pete es de los más fascinantes de la serie y su ambigua personalidad siempre le ha dejado en segundo plano, con mucho rencor por parte de la audiencia. Es, simplemente, un idiota con muchas ambiciones, y cuando llega a lo más alto no solo lo estropea, sino que pide más. 

La infelicidad de Pete, personaje que ahora mismo parece una caricatura del Don de la primera temporada, está siendo la guinda del pastel de esta temporada. Aparentemente lo tiene todo, pero como desea más, no puede sino odiarse a sí mismo y frustrarse por lo que le aguarda. Él ha cumplido el sueño americano que tan bien encarnaban los Draper pero cuando ha descubierto que su antiguo jefe es ahora más feliz de lo que fue en su día con un estilo de vida totalmente distinto, sin necesidad de verse con otras mujeres, Pete simplemente se siente perdido y sin duda este episodio es su descenso a los infiernos. No sabe lo que quiere, y mientras no lo sepa seguirá deambulando por su vida como un desconocido, tratando de compararse con Don (basta el simbolismo del fregadero), acabando con prostitutas, soñando con adolescentes y recibiendo puñetazos más que merecidos. Pete está diseñado para caer mal pero lo que produce es mucha lástima.

También produce mucha lástima Lane, que a través de una amistad consigue la posibilidad de llevar por sí mismo una cuenta, Jaguar, a la firma. Al igual que Pete, Lane también tiene algo (o cree tenerlo) que demostrar: que es un hombre, que es una persona de utilidad, que es interesante... perder la posibilidad de atraer a su amigo de Jaguar porque cree que es homosexual, y que sus socios pierdan la cuenta tras una noche de puterío que les dejó marcas visibles, es algo que no puede tolerar. Pero lo que no puede tolerar, especialmente delante de sus socios, es que un niñato como Pete Campbell ose humillarle en público. Como hombres del medievo, pero en el fondo con una elegancia que te deja de piedra, Lane y Pete se enfrentan en un duelo por demostrar la valía de sus egos. Pete, pierde; Lane, gana, pero solo esa pelea. Ambos tienen una vida que no hubieran elegido bajo otras circunstancias y el inglés, al igual que Pete, busca una salida de la forma que puede, aunque sea lanzándose a una educada Joan.

Mientras, tenemos de nuevo al aburrido Ken Cosgrove en acción, que tiene que disculparse ante Peggy (¿desde cuándo estos son amigos?) por haberla ignorado descaradamente y, tras crear una especie de pacto de amistad, le cuenta que es un escritor de ciencia ficción bastante famoso; lo mismo le cuenta su mujer, Cynthia (Cynthia!), a todos durante la cena, y Pete se lo cuenta a Roger, quien le recomienda a Ken que no siga por ese camino. No he entendido muy  bien por qué han rescatado esta historia pero quizá es para poner un ejemplo de un personaje parecido (y antiguo rival) a Pete que sí que es feliz con lo que tiene, y que parece demostrar que ser una persona normal puede también ser algo extraordinario. Tampoco nos podemos olvidar del regreso de Joan a la oficina, todavía como señora Harris, y del papelón de Roger, quien parece haber asumido su nuevo puesto en la oficina. La escena en la que le explica la magia de la sedución comercial a Lane es simplemente brutal.

En resumen, un episodio en el que Don parece ser puesto como ejemplo frente a Pete o Lane, pero no nos olvidemos que su vida ahora mismo no es precisamente perfecta. ¿Qué os está pareciendo la temporada? ¿Algo que añadir?

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3 comentarios :

  1. Buena reseña. Llevaba siglos esperando encontrar un blog que venerara esta serie tanto como yo. Efectivamente, Pete, en un primer momento inspira odio, pero al rato (véase al aparecer en escena) uno no puede ni mirarle dela pena que da. Como bien dices una caricatura (barata) de Don en la primera temporada.
    Ken me encanta. Siempre me cayó bien y espero q resurja de donde quiera que le tengan escondido.
    Peggy, desde el capítulo pasado en la escena con roger, no se, como que está incluso más guapa....aunque desde luego nada comparado con la maravillosa Joan, rebosante de clase cuando abre la puerta del despacho de Lane.
    La temporada se ha hecho esperar y ha entrado muy fuerte.
    Saludos!

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  2. Muchas gracias, SilyLane. Coincido en lo de Peggy, está siendo enorme porque se nota que está confiada en su éxito, aunque si fuera ella iría con más cuidado. Gracias por pasarte.

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  3. A mí lo que me ha parecido muy revelador es cuando Megan "obliga" a Don a cambiarse para ir a cenar a casa de Pete,y le hace ponerse un traje de cuadros que,aunque sé que era la moda de la época,le sienta ridículo. La cuestión es que ella ya está decidiendo cómo debe vestirse.También decidió hace poco cómo debía celebrar su cumpleaños.¿Qué será lo próximo? Pues la gota que va a colmar el vaso de la idealización...Lo que hará que Don empiece a VER realmente a Megan,y el trampolín que le lanzará a los brazos de otras mujeres...
    Y sí,Pete me da verdadera lástima.Su padre esperaba tanto de él que se siente una mierda,nunca tendrá suficiente,nunca será Don,que es lo que le interesa,en lugar de buscarse a sí mismo...

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